“Laboro Chamanik”, de Mustafunk

por Leandro Navarro

 

Cuando a fines de septiembre, en la previa de un show medio raro de IKV en San Telmo, se me propuso formar parte de una revista de música, escribiendo reseñas de discos, acepté de inmediato, pero con dos condiciones. La primera, que alguien las revisara de antemano, porque como laburante de sistemas y estudiante de ingeniería, la escritura no es algo muy común en mi vida. La segunda fue: Laboro Chamanik, en noviembre.

¿Por qué en noviembre? Porque Mustafunk tocaba el 22 de octubre en Niceto Club.

Salgo de mi casa, tomo el 34, bajo en Godoy Cruz y Córdoba y camino hacia Niceto Vega; al doblar la esquina, la sorpresa, el baldazo de agua fría. Si bien estamos a fines de octubre en Buenos Aires, un baldazo en la cara siempre nos pega un sacudón.

“Sold Out” decía un cartelito en la puerta del local. “Silvio Soldout” se leía en la página de Facebook de la banda. Los efectos del baldazo seguían arremetiendo contra mi cuerpo. Panorama actual: una mezcla entre pensamientos de suicidio, por perderme el show, y de felicidad plena por gente que no conozco, pero que sin conocernos ya nos llevamos bien.

¿Qué hacer ante semejante situación? ¿Cómo continuar cargando con el peso de este cuerpo cagado a baldazos con agua? Lo pensé detalladamente: regresar a casa, comprar shawarma y cerveza en el camino, sí, encender el equipo de música, levantar el disco con mis dedos, darle una vuelta, mirar su brillo. ¿Rayones?, no. ¿Volúmen alto?, sí.

Rock, funk, potencia, idioma propio, muchos invitados, pasión, fuerza: algunas de las características que resumen el último trabajo en estudio de la banda. Si bien “Laboro Chamanik” lo podríamos traducir como “trabajo chamánico”, sólo ellos entienden su verdadero significado. Recuerdos de “Iambo Iombo” de la Bersuit llegan a mi cerebro.

El primer track, “Sapo Rey”, cuenta con la participación de Lito Vitale; suposiciones o prejuicios de por medio, uno piensa que va a ser un tema tranquilo. Todo lo contrario. Al igual que el hipnosapo de Futurama, esta canción se apodera de tu mente a los diez segundos, y una cantidad incierta de compases después, la palabra “poronga” se hace presente para encontrarnos tan embebidos en el ritmo, que por más raro que parezca, no queremos que se detenga.

Promediando la mitad del disco, te meten dos temas que se podrían catalogar como canciones de amor. La primera, “Ruidos del parlante”, cuenta la relación trágica, enfermiza y apasionada, Blem de por medio, de todo músico con sus equipos y la frustración que genera que te dejen tirado; quizá, te hace acordar un poco al Mantecoso de La Aplanadora del Rock. Después aparece “Yogurt”, una cuasi balada medio asquerosa, como “Luna de miel en la mano”, de Virus, con una sexual interpretación de letra de por medio. La canción arranca con unas guitarras tranquilizadoras y, sin embargo, las emociones no se toman descanso ya que la letra nos desgarra el alma al grito de “no necesito tu amor”.

Una de las grandes apuestas que hizo la banda fue la de concluir este maravilloso LP de 70 minutos de duración con dos temas que, juntos, suman media hora, algo bastante impensado en la actualidad. Muy pocos se animan a ello, tal vez, debido al miedo a exigirle demasiado al receptor, en estas épocas en las que abunda la música de escucha fácil y rápida. “Abrazo Diente Sueño” dura 13 minutos e incluye una excelente versión/homenaje de “Cementerio Club”, de L. A. Spinetta; el otro tema es “Lo esencial / Cono”, interpretado por Hispanoparlantes, una bonus band compuesta por “El Cóndor” Sbarbatti de Bersuit Vergarabat y Guille Arrom, entre otros. La propuesta me recuerda a los discos Meddle de Pink Floyd, Thick as a Brick de Jethro Tull o Foxtrot de Genesis, grandes genios e ídolos que se animaron a poner un tema de más de 20 minutos en uno de los lados del preciado vinilo.

Queda claro que con Laboro Chamanik, Mustafunk nos demuestra de nuevo que todavía hay rock y funk en la escena musical argentina. Desde el arte del disco con colores psicodélicos, juegan con su propio idioma, nos envuelven en un mundo que nos deja manija por demás, porque el disco pide pista, pide escenario, pide pogo.


Sitio web oficial: http://www.mustafunk.com.ar/

Integrantes: Agustín Marinelli (guitarra y voz), Agustín Pettinato (bajo), Camila Marinelli (batería), Martín Pedernera (voz) y Serafín Rodríguez (guitarra).

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