Un susurro alcanza para poder movilizar a una persona y Dani Ferretti no está exento de esa afirmación; con delicadeza y relajo narra sus historias en su primer disco, Para bien.
por Guido Venegoni
En tiempos de prisa, la propuesta de Para bien es introspectiva y genera un primer impacto repentino, una pausa en el aire, un refugio al ruido urbano, llevándonos por una ruta de paz a escuchar sus vivencias que van desde historias densas a maravillosos augurios de felicidad, que sorprenden con una poesía que puede pasar por fumona-naif-jardinera: hoy mi plantita se hizo flor y yo la voy a recibir, en “Mimi Malvón”, o el aviso de amor en puerta explícito en “Margaritas”: vas a llenar de margaritas mi jardín.
Para bien es un LP de baterías soberbias y guitarras muchas y con diferentes sonidos, en grandes ambientes, libres. Hay una vedette que se destaca. Su nombre es weissenborn, un instrumento hueco y de caoba, inspirado en los resonadores y en el Lap Steel. Se toca sentado con el instrumento sobre las rodillas y se desliza el metal sobre las cuerdas con infinitas combinaciones que Dani Ferretti desenvuelve durante todas sus canciones a nivel maestro, lo que hace inevitable relacionarlo con Ben Harper y con el blues más primitivo.
En la línea musical del fabuloso Nico Bereciartua y con exquisita voz se ubica este nuevo artista emergente que rompe con el esquema del under a paso firme y un estilo único.
Temas destacados: “Para bien”, “Bolo”, “Luz del Sol”.
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