Micro Discos o el Twitter de la música

El proyecto de Micro Discos es una experiencia -única en el mundo- que pareciera hacerle frente a aquella sentencia que, desde hace tiempo, viene pregonando la muerte del disco. Lejos de morir, parece reconfigurarse, manteniendo su significado en tanto “obra”, pero adaptándose a las sensibilidades y formas del siglo XXI.

por Leandro Navarro

“Micro Discos (MD) es un dogma y un sello discográfico destinado a la grabación, producción, difusión y comercialización de obras musicales, a través de plataformas virtuales. El objetivo principal de este dogma es revalorizar la escucha de discos, adaptándose a los tiempos que dispone la sociedad en el siglo XXI”. Estas son las primeras palabras con las que te encontrás en el sitio web que describe este proyecto; y para entenderlas mejor, nos fuimos a charlar con Gonzalo Elizondo, cerebro de esta gigantesca idea, para que nos explique de qué trata.

Reglas y juego

El dogma que plantea Gonzalo es simple y consta de ciertas reglas: como máximo diez minutos por disco, entre ocho y diez ideas y que los temas duren aproximadamente un minuto. Tres simples reglas que dan el marco perfecto para que los artistas puedan jugar y experimentar con su música. “Te meto en mi mundo, con mis reglas, pero jugá, sé vos. No te fuerzo a nada”, dice Elizondo, “este mundo es un espacio que está ahí para que hagas algo artístico, y si es distinto de lo que estás haciendo, mucho mejor”.

Este espacio lúdico (el juego) genera otras ideas, otro pensamiento en el artista (“mambos”) para buscar la emotividad en un minuto, y que no parezca que el tema se corta o que queda inconcluso.

Y es que no debe ser nada fácil amoldarse a este nuevo paradigma que plantea Gonzalo. Acostumbrados al tema convencional con una duración de entre tres y cuatro minutos y una estructura de letra y canción pre-establecida, los artistas tienen que rediseñar todo lo que aprendieron para esta nueva aventura. “Mantener el orden para potenciar” es una de las tareas que tiene este productor a la hora de sentarse y explicarles a los artistas cómo aprovechar al máximo ese minuto que pareciera que se pierde en la nada, pero que puede decir mucho y emocionar.

La renovación de la siesta

Plantar un arbol, escribir un libro, meter un gol en el Monumental y otras cosas más, son seguramente los sueños o anhelos básicos que tiene cualquier mortal; a todo eso sumale, si alguna vez fuiste a un recital o escuchaste un álbum, grabar un disco.

Este sueño seguramente estaba en la cabeza de Gonzalo Elizondo, allá en Mendoza, la “nueva Seattle”, según sus palabras. Pero no era un sueño cualquiera, no era un disco cualquiera lo que tenía en mente. Había una necesidad de hacer algo distinto, de renovar, de generar algo nuevo: su proyecto “nace de la necesidad de volver a escuchar discos. En la montaña, me cuestioné el hecho de que cuando era chico, crecí escuchando discos a la hora de la siesta y ahora eso ya no me pasaba”, reflexiona Gonzalo, “ya no tengo el tiempo de escuchar un disco con atención”.

Y nos pasa a todos, porque existe una incompatibilidad de espacio, comodidad y tiempo a la hora de poder sentarse, relajarse y escuchar un nuevo disco. Este cambio, que se generó en la actualidad por el avance de las nuevas tecnologías, Gonzalo lo supo aprovechar y transformar en un proyecto que lo que propone es generar una actualización del concepto del disco, sin perder el significado propio y obteniendo algo nuevo, que puede transformarse en un hábito novedoso a la hora de consumir música.

“Son ideas primarias, que no llegan a ser canciones tradicionales. Con una fuerte producción, para que no sientas que son ideas inconclusas.” Gonzalo remarca la “fuerte producción”, ya que existe un gran trabajo por parte de los músicos para adaptarse a este nuevo formato de canción. “Hasta que a vos no te guste y a mí me guste, esto no sale”, le dice Gonzalo a cada artista que se embarca en este proyecto. Hay una búsqueda muy particular y un trabajo muy responsable en cada uno de los MD, ya que la brevedad te acorta los procesos, pero el tiempo y la paciencia existe y está. Esto hace que sea un producto único en el mundo.

El futuro: Micro Disco Doble (MD2)

En el último año, Elizondo produjo seis MD, entre los que se encuentra un Micro EP de su autoría (andá preparando el microscopio). Pero se ve que, para él, esto no es suficiente. Hace un tiempo, se juntó con tres productores más (Leandro Lucerna, Luis María Cabezas y Darío Larrondo), para armar lo que va a ser el próximo lanzamiento del sello: Micro Disco Doble.

Proyecto más ambicioso que los anteriores, es un compilado de Micro Singles (MS), que contó con una convocatoria de artistas a través de las redes sociales. Luego de una selección, se repartieron entre cuatro y cinco bandas por productor para poder trabajar, y manos a la obra. Como todo desprendimiento de este dogma, este nuevo proyecto iba a traer nuevas reglas, tanto como para los productores como para los artistas. El uso solamente de baterías electrónicas es una de ellas.

“Una obra gigantesca compuesta de pequeñas piezas” parece ser el slogan perfecto para este nuevo proyecto pronto a salir. De todas las bandas que colaboraron en él, la mayoría no reside en CABA y se vinieron a grabar a donde los productores tienen sus estudios, aportando uno o dos MS para este compilado. Pequeñas partes de lo que quizá sea un MD o lo que se le ocurra a Gonzalo, en un futuro no muy lejano.

Boca en boca, versión 2.0

“A mis alumnos, que tienen menos de veinte años, cuando les expliqué el concepto y la forma de obtener los MD, lo entendieron enseguida y a los dos minutos estaban buscándolos en Spotify/YouTube”, explica Gonzalo y sigue diciendo: “lo difícil es explicarle toda esta movida a la gente mayor de treinta años”. Es que otra de las reglas de este dogma se trata de la no edición en formato físico.

Y en esta regla reside la gracia de esta nueva forma de pensar al disco. Gonzalo nos explica que WhatsApp te permite enviar 15 MB por archivo, lo que es exactamente diez minutos de audio, ni un segundo de más; y eso mismo es lo que él había flasheado en la montaña en el momento en que surgió todo. Ahora, a nosotros nos toca entender que el celular que tenemos en la mano todo el día es el nuevo formato para hacer lo que Gonzalo hacía en Mendoza a la hora de la siesta: sentarse a escuchar un disco de principio a fin.

Los formatos fueron cambiando: del vinilo al cassette, del cassette al CD (¿y al vinilo de nuevo?); pero lo que no cambia es el concepto de una obra musical. Lo que intenta Gonzalo Elizondo, al producir y generar los micro-discos, es buscar el detalle en algo que se perdió. Revolucionar la siesta y los oídos.


La imagen de portada de la nota corresponde al arte de tapa del micro EP “Colgado”, de ¿?

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