Agua Ardiente, de Los Espíritus

por Guido Venegoni

Si tiene una virtud el nombre de esta sección es que funciona como una alegoría que podría responderse a sí misma. “Nuevos trapos, que salgan al sol”. Los Espíritus pasaron ese umbral. Tuvieron su amanecer pero siguen resplandecientes como si todavía no fueran más de las 7:30 am.

El tiempo está de su lado, la gente eligió y la mística no se hace esperar. Es involuntaria la reacción de la juventud ante los nuevos ghettos. No termina de saberse si realmente todos son, podrían ser o serán parte de ello, pero la banda responde con shows agotados y música, música… siempre, ¡sí!

Posiblemente, Agua Ardiente sea un disco enfocado en la armonía y la ejecución de las guitarras. Visceral y no abstracto como sus predecesores, la banda se enfoca en sus cimientos afro, como el blues y el soul, con aires western, todo bajo un manto norteño rítmico y melódico, como una visión propia de un altiplano hi-fi. Sin perder ni un pizca de identidad, y a diferencia de su primer material, se puede oír cómo se pulsa refinadamente la pentatónica, tan refinadamente como la propuesta descontracturada de la banda puede ofrecer. Los acordes y melodías menores siguen siendo la estufa de un llanto de otoño, calidez que representa el arte del disco diseñado por Santi Pozzi.

La banda tiene un comunicador llamado Maxi Prietto, que se destaca por su mirada y oratoria. “La rueda”, el cuarto track del disco, un blues que nunca llega al quinto grado, suena a un volumen considerado y dice la rueda alimenta a unos pocos, mientras un joven vagabundo loco y conocido de Plaza Serrano entra a mi trabajo riéndose y da una vuelta al local, con la mirada perdida, pocas horas de sueño y la fuerza que le queda. Se acelera mi pulso cardíaco y me estremece estar escuchando y viviendo la canción: aunque los chicos se mueran en tu puerta, va a girar y girar.

Se destaca el wah-wah de Prietto en “Jugo” y “Esa luz”, el groove y la divertida descripción de un protagonista despistado en “Mapa vacío”, la melancólica espera en “Luna llena” y los catorce compases para un blues galáctico en “Las armas las carga el diablo”.

No pisa, no corre. Vuela bajito. Así son Los Espíritus.


Temas destacados: “La rueda que mueve al mundo”, “Mapa vacío”, “Luna llena”.

 

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